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Editorial

Tenemos Que Ver – Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos de Uruguay cumple en el año 2016, sus primeros cinco años, y si bien sería preferible que no necesitáramos espacios que nos recordarán la importancia de defender los derechos humanos, nos hace muy felices ver cómo más y más personas, año a año, se comprometen en alma y cuerpo para que sus demandas y necesidades sean escuchadas. Es principalmente, desde la participación, el compromiso y la acción, que cada uno de nosotros y nosotras puede hacer un aporte positivo en la construcción de sociedades más libres, tolerantes y respetuosas de nuestras individualidades.

Como es habitual, seleccionamos una temática, que será el centro de nuestro aporte y debate. Este año, nos proponemos reflexionar en torno a los derechos humanos de las mujeres, porque a pesar de los avances que se han logrado en términos de igualdad de género aún son muchas las discriminaciones y limitaciones que vivimos las jóvenes y las mujeres. Continúan siendo alarmantes los casos de violencia de género, tanto en cantidad de mujeres asesinadas, como las que son agredidas físicamente, mental y psicológicamente día a día. Algunas de estas mujeres jóvenes y adultas las conocemos por los medios de comunicación, mientras otras tantas mujeres siguen sufriendo en silencio. El año pasado, fueron 40 los casos de feminicidio en Uruguay, aunque nuestra legislación no los denomine aún de esta manera. Las redes de trata de niñas y adolescentes para la explotación sexual, la falta de espacios de representación política, los papeles asignados como los cuidados, los imaginarios colectivos que aún siguen presentes y que culpabilizan a una mujer por ser bonita o por su apariencia en caso de una violación, son algunos de los muchos temas que buscamos abordar desde la programación y los espacios de debate propuestos para este festival.

El cine, si bien ha sido también generador y reforzador de estos estereotipos, también en forma creciente, está luchando por cambiar esa perspectiva y es en estas obras que nos centraremos este año. Directoras y directores de todo el mundo que comprometidos con la igualdad, apelan a su arte para mostrarnos, hacernos sentir y pensar acerca de estas realidades, a veces lejanas y en otros casos, no tanto.

Desde diferentes ángulos, miradas y abordajes pretendemos poner en la pantalla algunas de las muchas situaciones de discriminación o sometimiento que sufren las mujeres en su cotidianidad, con el objetivo de contribuir a generar un “posicionamiento diferente” sobre estas cuestiones. Al mismo tiempo reflexionar y hacernos cargo del lugar que ocupamos en la sociedad y en la construcción de “verdades” relativas que solo con el esfuerzo colectivo y de cada una/o de nosotros pueden dejar de serlo.

¿Qué debemos hacer como sociedad? Ya se ha hablado mucho de lo público y lo privado. Hoy día, hemos avanzado más en este tema, siendo actualmente más difícil asumir que “eso no es problema mio”, o que “son cosas de parejas” cuando vemos algún caso de violencia de género o de violencia doméstica. Pero aún hoy, en el año 2016, se sigue cuestionando a una joven cuando es abusada sexualmente, de ¿Cómo estaba vestida?, ¿Por qué una joven anda sola en la noche?. Frente a esto, nos preguntamos ¿Cómo podemos seguir culpabilizando a la víctima? ¿Cómo podemos permitir que sigan dando estas situaciones?, ¿Cómo podemos seguir construyendo la idea del amor romántico y sosteniendo que la necesidad de las mujeres es tener un hombre que las cuide, mime y sostenga emocionalmente y económicamente, aún cuando todo esto sea lo contrario de lo que un hombre les pueda aportar? ¿Y el varón? ¿Por qué no nos preguntamos qué clase de jóvenes y hombres estamos formando como sociedad?

Tenemos Que Ver busca aportar un granito de arena en la construcción de una sociedad más justa y respetuosa, amplia e inclusiva, donde todas las personas sean sujetos de derecho. Apostamos a la construcción desde la participación, desde el reflexionar juntos y juntas, para finalmente poder encontrar mecanismos para que el prejuicio y las supuestas verdades sean modificadas.

Los derechos humanos no deberían ser reclamados, deberían estar internalizados en nuestra cotidianidad, pero mientras eso no suceda, seguiremos sumando voces para generar cambios, apostando a la construcción de un lugar mejor donde el respeto a la diversidad y la inclusión sea las claves en nuestras vidas.

Francesca Cassariego