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Transcurrían segundos de terminado el documental y la sala Zavala Muniz permanecía en silencio. “Next” había generado un momento de reflexión en las y los espectadores. Mónica Leirós -coordinadora de la muestra de niños niñas y adolescentes- abrió paso a un espacio para que las reflexiones fluyeran.

La película dirigida por Elia Urquiza muestra a niñas y adolescentes persiguiendo el sueño de ser famosas. Esa fue la primera interrogante: intentar discernir si el sueño lo vivían ellas o si solo sufrían el peso que les generaba las expectativas de sus padres y madres. Jóvenes que pasan sus días llenos de actividades formadoras de ese sueño: teatro, danza, atención psicológica para controlar la frustración, y se preparaba para ese futuro lejano o cercano.

El público participó activamente. Contamos con varias voces de diversos países: Brasil, Paraguay, Venezuela y Argentina; quienes desde su cultura enriquecieron el foro aportando sus experiencias ante la temática. Durante la charla, también se habló de nuestra región y diferentes legislaciones que regulan el trabajo de los niños, niñas y adolescentes en el cine.

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Se plantearon cuestiones como que las ideas que tenían las protagonistas correspondían a personas adultas: las protagonistas hablan del futuro, de la muerte, de cómo inducir el llanto con prácticas teatrales mediante recuerdos tristes. Se pudo reconoció una obsesión por el cuidado de la imagen, y por el comportamiento, cualidades a desarrollar para agradar al mercado; como si fuesen una mercancía, un objeto.

En el debate se puso en tela de juicio el rol de los y las profesionales que educaban a éstas niñas para ese cometido. Se citaron escenas en donde se mostraba a un odontólogo colocando una prótesis a una niña de seis años que había perdido sus dientes de leche, algo normal pero que no es de agrado para la industria; una profesora de teatro enseñando a cómo comportarse ante una audición o una instructora de danza muy exigente. Se reflexionó que esas prácticas también vulneran los derechos de éstas niñas y adolescentes.

Quedamos muy agradecidos tanto con la directora del documental por compartirnos ésta realidad como también con todas y todos quienes participaron de este encuentro haciendo de él un espacio fructífero.

¡Salud!

Candelaria Acosta